He deixat passar unes hores que em permeteren observar per a on anaven les reaccions a les estambròtiques paraules de Rita Barberà en la Crida de les falles 2015. La majoria són reaccions per a fer broma per l'empastrada de l'alcaldesa del Cap i Casal. També hi ha reaccions al voltant de l'us del valencià per part de la màxima autoritat municipal de Valéncia Ciutat i, fins i tot, opinions sobre les repercusions polítiques del fet (encara que mancaria un anàlisis més en profunditat en el sentit de desbrinar si és un fet aïllat o un símbol d'una decadència política) Pero cusiosament, des del punt de vista faller no n'he vist cap. I és el que més m'interessa. Perque pareix que oblidem que la Crida, és un acte faller.
Sincerament pense que la senyora Barberà es podia haver estalviat tot este disgust que diu patir, si no tinguera tanta intervenció pública en el món de les falles. En qualsevol acte a on es conta en la presència d'una fallara major és molt comú usar l'expressió: "màxima autoritat fallera" pero és curiós que els mateixos que la escriuen i la diuen no se la creuen, perque si se la cregueren, la fallera major de cada comissió, de cada poble o de Valéncia Ciutat, tindria més protagonisme, intervindria més i no seria simplement, com en moltes ocassions passa, un objecte decoratiu.
Per tant, si la Fallera Major fora realment la màxima autoritat fallera de Valéncia C. en este cas, l'alcaldesa no caldria que parlara gens o com a molt una introducció del caent: "Ací teniu a la vostra Fallera Major" i poca cosa més. Pero les falles són un instrument en mans dels polítics governants. Una festa per a fer-se fotografies, per a tindre popularitat, per a aumentar el grau de coneiximent i tot, sense que li coste un euro al partit, perque es paga de les arques públiques. I d'això la senyora Barberà en sap molt.
Com ella mateixa ha dit, és cert que qualsevol persona pot tindre un mal dia, o dos o tres o, fins i tot, 24 anys sancerets, pero tot s'ho podia haver estalviat sense tant d'intervencionisme en la festa. Sense fer de la festa un instrument, un joguet polític. I això no és un mal dia, amaga una intencionalitat de la que caldria també demanar disculpes i apostar per un model diferent.
24 de febrer del 2015
¿I la lectura fallera del "caloret"?
19 de febrer del 2015
Uso del lenguaje y aborto
Con el inicio del trámite de la reforma de la ley del aborto, se vuelve a poner de actualidad un tema que nunca queda resuelto satisfactoriamente para la mayoría de la sociedad, por su propia complejidad. Para empezar, no me escondo, no soy partidario del aborto en ningún caso, por principios, por creencia y por humanidad. Aunque entiendo que, naturalmente, las generalizaciones siempre esconden casos muy concretos que habría que tratar muy concretamente. Y también entiendo que como no todos comparten mi posición ante el tema, debe existir una legislación que lo regule, si la mayoría lo estima (Aunque yo me sitúe frontalmente en contra). De todas maneras, los más de 110.000 abortos en España por año no son casos concretos y sí un fenómeno que se debería estudiar con serenidad y no, como casi siempre se hace, desde la visceralidad y los dogmas.
En todo caso, mi intención no es debatir acerca del aborto y sus implicaciones morales, sino del uso del lenguaje que se realiza cuando se habla sobre él. Especialment con dos frases que se relacionan. Una cuando se equipara el aborto con un derecho de la mujer y la segunda cuando se habla de que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo. Esto a mí, me chirría profundamente.
En las discusiones que he tenido sobre este extremo, mis oponentes lo achacan a que parto de una moral determinada y por eso, la quiero imponer incluso en el lenguaje, pero entiendo que no es así, sino que persigo que se llame a las cosas por su nombre.
Defender la posibilidad de un aborto provocado, bajo mi punto de vista, no se puede equiparar a derecho. Será, como he dicho, una posibilidad contemplada en la legislación, una facultad que permite la ley, pero no un derecho. Y no lo puede ser porque, independientemente de cuando pensemos que se genera la vida, independientemente de que creamos que existe una nueva persona o no desde el momento de la gestación, es indudable que, si se dejara seguir el curso natural, el óvulo fecundado tiene la potencialidad científica de convertirse en una nueva vida. Por tanto, acabar con esa potencialidad no puede ser nunca un derecho, llamemosle como queramos, incluso encontremos un eufemismo de los políticamente correctos, pero no un derecho.
Por este mismo argumento, me chirría igualmente, que se argumente que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo. Puede decidir, según la legislación, si sigue adelante con un embarazo no deseado, un feto con malformaciones o cualquier otro supuesto que contemplara la normativa, pero no es su propio cuerpo. El óvulo fecundado o el feto no es un tumor que pueda ser estirpado sin más. Aunque no se crea que la vida es sagrada y existe desde el principio, existe una ley natural, una moralidad humana que también tiene sus implicaciones. Afirmando que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo, entiendo que se está degradando a la mujer, porque se le están ocultando realidades, se le están ocultando implicaciones que provocará su acto en ella misma y su entorno. Por eso entiendo que es un reduccionismo absurdo este uso del lenguaje, a no ser que sea intencionado para plantear el aborto como un acto simplemente quirúrgico sin mayor transcendencia. No podemos ocultar en el lenguaje la realidad de un hecho traumático, porque se quiera o no, lo es. Pienso que con un uso más adecuado del lenguaje, le podemos evitar problemas futuros a la propia mujer a la que se pretende defender
En todo caso, mi intención no es debatir acerca del aborto y sus implicaciones morales, sino del uso del lenguaje que se realiza cuando se habla sobre él. Especialment con dos frases que se relacionan. Una cuando se equipara el aborto con un derecho de la mujer y la segunda cuando se habla de que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo. Esto a mí, me chirría profundamente.
En las discusiones que he tenido sobre este extremo, mis oponentes lo achacan a que parto de una moral determinada y por eso, la quiero imponer incluso en el lenguaje, pero entiendo que no es así, sino que persigo que se llame a las cosas por su nombre.
Defender la posibilidad de un aborto provocado, bajo mi punto de vista, no se puede equiparar a derecho. Será, como he dicho, una posibilidad contemplada en la legislación, una facultad que permite la ley, pero no un derecho. Y no lo puede ser porque, independientemente de cuando pensemos que se genera la vida, independientemente de que creamos que existe una nueva persona o no desde el momento de la gestación, es indudable que, si se dejara seguir el curso natural, el óvulo fecundado tiene la potencialidad científica de convertirse en una nueva vida. Por tanto, acabar con esa potencialidad no puede ser nunca un derecho, llamemosle como queramos, incluso encontremos un eufemismo de los políticamente correctos, pero no un derecho.
Por este mismo argumento, me chirría igualmente, que se argumente que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo. Puede decidir, según la legislación, si sigue adelante con un embarazo no deseado, un feto con malformaciones o cualquier otro supuesto que contemplara la normativa, pero no es su propio cuerpo. El óvulo fecundado o el feto no es un tumor que pueda ser estirpado sin más. Aunque no se crea que la vida es sagrada y existe desde el principio, existe una ley natural, una moralidad humana que también tiene sus implicaciones. Afirmando que la mujer puede decidir sobre su propio cuerpo, entiendo que se está degradando a la mujer, porque se le están ocultando realidades, se le están ocultando implicaciones que provocará su acto en ella misma y su entorno. Por eso entiendo que es un reduccionismo absurdo este uso del lenguaje, a no ser que sea intencionado para plantear el aborto como un acto simplemente quirúrgico sin mayor transcendencia. No podemos ocultar en el lenguaje la realidad de un hecho traumático, porque se quiera o no, lo es. Pienso que con un uso más adecuado del lenguaje, le podemos evitar problemas futuros a la propia mujer a la que se pretende defender
18 de febrer del 2015
Franco torna els seus brillants
És una llàstima que la decissió de JCF al voltant de retirar-li el bunyol d'or en fulles de llorer a Franco no s'haguera pres abans, podia haver-se parit una escena potent per a alguna falla. Eixe cabdill eixint de la tomba per a tornar la medalleta i baix una frase "Esto con Franco no pasaba" o Franco demanant un intercanvi de rehens a JCF, ell tornant l'insignea a canvi de la seua estatua eqüestre retirada en el seu temps de la plaça ara de l'Ajuntament...
També és una llàstima que una decissió com esta genere reaccions airades en el món faller i que s'acabe parlant dels morts de la guerra civil. S'ha de tindre més tranquilitat, al remat es tracta només d'una medalleta honorífica.
A mi no em fa llàstima que li lleven el famós bunyol en fulles de llorer i brillants, de fet, deixí de demanar les condecoracions falleres fa molt de temps, quan vaig prendre conciència que no premiaven més que el pas del temps. Ni el bunyol, ni el llorer o els brillants, poden mesurar el meu amor per les falles o el meu treball per elles. Pero entenc que hi ha gent que arriba a enfadar-se perque la seua comissió no tramita com cal la seua gestió. Cada ú s'emociona com vol. I per això mateixa, em pareix perfecte que li la lleven al dictador, que no va fer res positiu per les falles, al contrari, va contruibuir a controlar-les políticament i a fer oblidar les seues essències.
Com he dit, no demane les recompenses, pero les valore com a part de les falles. I per això que les valore i perque veig que són una distinció de les falles als seus membres, pense que una persona que no la mereix no ha de tindre-la per molt cap de l'estat que resultara ser. Al remat només és una simbologia, pero els símbols tenen el valor de representar la vida que hi ha darrere i baix la meua manera de pensar, un dictador antifaller no podia tindre la màxima condecoració fallera
També és una llàstima que una decissió com esta genere reaccions airades en el món faller i que s'acabe parlant dels morts de la guerra civil. S'ha de tindre més tranquilitat, al remat es tracta només d'una medalleta honorífica.
A mi no em fa llàstima que li lleven el famós bunyol en fulles de llorer i brillants, de fet, deixí de demanar les condecoracions falleres fa molt de temps, quan vaig prendre conciència que no premiaven més que el pas del temps. Ni el bunyol, ni el llorer o els brillants, poden mesurar el meu amor per les falles o el meu treball per elles. Pero entenc que hi ha gent que arriba a enfadar-se perque la seua comissió no tramita com cal la seua gestió. Cada ú s'emociona com vol. I per això mateixa, em pareix perfecte que li la lleven al dictador, que no va fer res positiu per les falles, al contrari, va contruibuir a controlar-les políticament i a fer oblidar les seues essències.
Com he dit, no demane les recompenses, pero les valore com a part de les falles. I per això que les valore i perque veig que són una distinció de les falles als seus membres, pense que una persona que no la mereix no ha de tindre-la per molt cap de l'estat que resultara ser. Al remat només és una simbologia, pero els símbols tenen el valor de representar la vida que hi ha darrere i baix la meua manera de pensar, un dictador antifaller no podia tindre la màxima condecoració fallera
25 de desembre del 2014
Tots els camins. Felicitació de Nadal 2014
Tots els camins
En la nit albirada pels profetes
quan renova Deu la seua aliança
tots els camins, són camins d'esperança
siguen amples o passeres estretes
L'estel pregona el camí de bestretes
la terra entona càntincs de lloança
i els àngels romancen, plens de gaubança,
cançons que al Jesuset fan aconetes
En la nit de Nadal tan esperada
tots els camins, són camins plens de vida
conduint tots cap a la llum anunciada
Cap a Belem que és la terra escollida,
on la promesa a Israel proclamada,
es revela com a universal crida
17 de novembre del 2014
Sobre la eliminación del concierto educativo que propugna Podemos
La formación política Podemos, está pasando por distintos estadios de percepción por parte de la opinión pública desde que se dió a conocer. Primero fue el desconocimiento generalizado, posteriormente la sorpresa de las elecciones, como si a todos los analistas políticos les hubiera pillado por sorpresa su resultado. Después vino el convertirse en la bestia parda del bipartidismo y centro de todas las críticas por parte del "establishment" en toda la amplitud del concepto. Ahora estamos en la fase en la que se convierten en opción de gobierno y empiezan a ser escuchadas sus propuestas (sin olvidar de continuar menoscabando su credibilidad incluso con manipulaciones televisivas si es necesario). Y como estamos en esas, resulta que una de sus medidas estrellas es la eliminación del concierto educativo. Medida en la que estoy de acuerdo.
Egoístamente, me encantaría que se eliminara el concierto educativo y poder continuar educando a mis hijos en el mismo colegio al que van. Que fuera un colegio público. Si el estado me paga lo que me cuesta del bolsillo ¿Quién puede estar en contra? Sería un ahorro para las miles de familias que matriculan a sus hijos en colegios concertados. Pero leyendo la propuesta, y también los comentarios, me temo que la idea no es eliminar el concierto educativo, sino más bien, eliminar los colegios concertados. Cuestión que, naturalmente, no es la misma. Se trata de implantar no una educación pública de calidad (A la que también me apunto como el primer defensor) sino de una educación pública laicista (y no laica) Porque una educación pública laica no abogaría por eliminar elementos propios de nuestra cultura como es la celebración de la Navidad mientras celebran fiestas foráneas con la excusa de la interculturalidad. Eso no es ser laico, es ser laicista, aunque se trata de otro tema que nos desviaría del propósito del concierto.
El espíritu de la propuesta (se entiende el espíritu laico porque el otro sería con mayúsculas), según sus promotores, se fundamenta en que la enseñanza concertada segrega al alumno por clase social provocando que se deje a la enseñanza pública el alumnado con más problemas sociales y de aprendizaje con lo que se impide el progreso colectivo del sistema educativo. Los argumentos a favor de eliminar el concierto (o fuera de eufemismos) eliminar los centros concertados serían por un lado que se eliminaría la influencia de la Iglesia Católica en la enseñanza, que se dejaría de pagar con fondos públicos la segregación social, y por otro, que se mejoraría la igualdad de oportunidades y la situación económica de los profesores de la educación concertada porque se equipararía a la pública. Esto es así a grandes rasgos.
Como en Podemos se discute cada propuesta de manera asamblearia y transparente (cosa que es de alabar) es fácil acceder a los argumentos que se aportan por parte de los simpatizantes después de estudiar la propuesta inicial, y que son del siguiente cariz. (Las palabras entrecomilladas son extractos de los argumentarios, no palabras o interpretaciones propias.) Los colegios concertados atraen a "clases medias de cuello blanco que buscan aislar a sus hijos de la plebe". En los concertados "no se encuentran a gitanos ni inmigrantes". Estos centros existen "porque la Iglesia manda mucho y son herederos de un sistema franquista de enseñanza". O, por no cansarnos en demasía "los centros católicos adoctrinan y hay que acabar con ese adoctrimaniento"
Para empezar, parece ser que a los defensores de la libertad de elección y de la igualdad, les moleste que se ejerza la libertad de elección y la búsqueda de la igualdad (que no de la uniformidad) Me explico. En primer lugar, después de leer espíritus (laicos por supuesto) de la propuesta, argumentos y comentarios, se olvidan que, tal vez, existen padres que elegimos un colegio concertado por alguna razón que no sea la segregación, separarse de la plebe o querer ser adoctrinados por la Santa Madre Iglesia. Si me quisiera segregar o separar, no llevaría a mis hijos a merendar al McDonald's (o al Burguer King), no les compraría la ropa del Primark o del Zara, no iríamos a comprar a las grandes superficies porque te hacen descuentos, no adquiririamos productos de marca blanca porque son más baratos, o no usariamos el transporte público porque, a pesar que las grandes superficies te rebajan el precio de la gasolina por comprar en ellas, sigue estando a un precio desorbitado y los parkings resultan prohibitivos a partir de la primera hora. Si se tratara de adoctrinar, tenemos las iglesias. Donde por cierto, no se adoctrina, sino que se evangeliza. Si queremos ser tan políticamente correctos en el lenguaje, usemoslo como corresponde.
Por otro lado, en el colegio concertado de mis hijos no se encuentra en ninguna zona residencial, al contrario, se ubica en un barrio obrero, con problemática social, con familias enteras en riesgo de exclusión social. Y donde justamente el propio centro trata de incidir para transformar la realidad allá donde no llegan las administraciones públicas.
Además, resulta que existen padres que optan por un centro concertado siendo unos trabajadores más, no esa nueva clase social que llaman de cuello blanco. No es cuestión de aparentar, es cuestión de buscar unos valores en la educación que complementen a los que se intentan inculcar en casa. Y resulta que la Constitución nos ampara. Solo hace falta leerse el artículo 27 donde se reconoce, entre otras cosas, la libertad de enseñanza o que los poderes públicos garantizarán el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Como existen padres que esto lo tenemos claro y, siendo trabajadores con unos ingresos básicos como los de cualquier obrero proletario y ya que no se nos facilita gratuitamente (cómo así se recoge en la Constitución donde indica que la enseñanza básica será oglitaria y gratuita) si hay que rascarse el bolsillo, se lo rasca uno y lo hace gustosamente, aunque eso suponga renunciar a algún placer de la vida, porque tenemos la prioridad de la educación en unos valores, una educación que va más allá de una enseñanza técnica o disciplinar.
Por eso, insisto, eliminando los colegios concertados, o el concierto educativo, como quieran llamarlo, se está menoscabando mi libertad de elección, y la igualdad constitucional. A no ser que se garantice esta posibilidad de manera gratuita por parte del estado. En ocasiones parece que los que se presentan como únicos adalides de la libertad y la tolerancia solo atienden a sus propios dogmas (laicos, naturalmente)
Egoístamente, me encantaría que se eliminara el concierto educativo y poder continuar educando a mis hijos en el mismo colegio al que van. Que fuera un colegio público. Si el estado me paga lo que me cuesta del bolsillo ¿Quién puede estar en contra? Sería un ahorro para las miles de familias que matriculan a sus hijos en colegios concertados. Pero leyendo la propuesta, y también los comentarios, me temo que la idea no es eliminar el concierto educativo, sino más bien, eliminar los colegios concertados. Cuestión que, naturalmente, no es la misma. Se trata de implantar no una educación pública de calidad (A la que también me apunto como el primer defensor) sino de una educación pública laicista (y no laica) Porque una educación pública laica no abogaría por eliminar elementos propios de nuestra cultura como es la celebración de la Navidad mientras celebran fiestas foráneas con la excusa de la interculturalidad. Eso no es ser laico, es ser laicista, aunque se trata de otro tema que nos desviaría del propósito del concierto.
El espíritu de la propuesta (se entiende el espíritu laico porque el otro sería con mayúsculas), según sus promotores, se fundamenta en que la enseñanza concertada segrega al alumno por clase social provocando que se deje a la enseñanza pública el alumnado con más problemas sociales y de aprendizaje con lo que se impide el progreso colectivo del sistema educativo. Los argumentos a favor de eliminar el concierto (o fuera de eufemismos) eliminar los centros concertados serían por un lado que se eliminaría la influencia de la Iglesia Católica en la enseñanza, que se dejaría de pagar con fondos públicos la segregación social, y por otro, que se mejoraría la igualdad de oportunidades y la situación económica de los profesores de la educación concertada porque se equipararía a la pública. Esto es así a grandes rasgos.
Como en Podemos se discute cada propuesta de manera asamblearia y transparente (cosa que es de alabar) es fácil acceder a los argumentos que se aportan por parte de los simpatizantes después de estudiar la propuesta inicial, y que son del siguiente cariz. (Las palabras entrecomilladas son extractos de los argumentarios, no palabras o interpretaciones propias.) Los colegios concertados atraen a "clases medias de cuello blanco que buscan aislar a sus hijos de la plebe". En los concertados "no se encuentran a gitanos ni inmigrantes". Estos centros existen "porque la Iglesia manda mucho y son herederos de un sistema franquista de enseñanza". O, por no cansarnos en demasía "los centros católicos adoctrinan y hay que acabar con ese adoctrimaniento"
Para empezar, parece ser que a los defensores de la libertad de elección y de la igualdad, les moleste que se ejerza la libertad de elección y la búsqueda de la igualdad (que no de la uniformidad) Me explico. En primer lugar, después de leer espíritus (laicos por supuesto) de la propuesta, argumentos y comentarios, se olvidan que, tal vez, existen padres que elegimos un colegio concertado por alguna razón que no sea la segregación, separarse de la plebe o querer ser adoctrinados por la Santa Madre Iglesia. Si me quisiera segregar o separar, no llevaría a mis hijos a merendar al McDonald's (o al Burguer King), no les compraría la ropa del Primark o del Zara, no iríamos a comprar a las grandes superficies porque te hacen descuentos, no adquiririamos productos de marca blanca porque son más baratos, o no usariamos el transporte público porque, a pesar que las grandes superficies te rebajan el precio de la gasolina por comprar en ellas, sigue estando a un precio desorbitado y los parkings resultan prohibitivos a partir de la primera hora. Si se tratara de adoctrinar, tenemos las iglesias. Donde por cierto, no se adoctrina, sino que se evangeliza. Si queremos ser tan políticamente correctos en el lenguaje, usemoslo como corresponde.
Por otro lado, en el colegio concertado de mis hijos no se encuentra en ninguna zona residencial, al contrario, se ubica en un barrio obrero, con problemática social, con familias enteras en riesgo de exclusión social. Y donde justamente el propio centro trata de incidir para transformar la realidad allá donde no llegan las administraciones públicas.
Además, resulta que existen padres que optan por un centro concertado siendo unos trabajadores más, no esa nueva clase social que llaman de cuello blanco. No es cuestión de aparentar, es cuestión de buscar unos valores en la educación que complementen a los que se intentan inculcar en casa. Y resulta que la Constitución nos ampara. Solo hace falta leerse el artículo 27 donde se reconoce, entre otras cosas, la libertad de enseñanza o que los poderes públicos garantizarán el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Como existen padres que esto lo tenemos claro y, siendo trabajadores con unos ingresos básicos como los de cualquier obrero proletario y ya que no se nos facilita gratuitamente (cómo así se recoge en la Constitución donde indica que la enseñanza básica será oglitaria y gratuita) si hay que rascarse el bolsillo, se lo rasca uno y lo hace gustosamente, aunque eso suponga renunciar a algún placer de la vida, porque tenemos la prioridad de la educación en unos valores, una educación que va más allá de una enseñanza técnica o disciplinar.
Por eso, insisto, eliminando los colegios concertados, o el concierto educativo, como quieran llamarlo, se está menoscabando mi libertad de elección, y la igualdad constitucional. A no ser que se garantice esta posibilidad de manera gratuita por parte del estado. En ocasiones parece que los que se presentan como únicos adalides de la libertad y la tolerancia solo atienden a sus propios dogmas (laicos, naturalmente)
13 de novembre del 2014
Solidaridad por Navidad
Después del anuncio serie B, o peor aún, serie Z con el que el Organismo Nacional de Loterías y Apuestas del Estado nos obsequió el año pasado por estas fechas para promocionar el sorteo especial de Navidad, estaba claro que este año no podían fallar desde el punto de vista publicitario. Y la manera más fácil de recuperar el crédito es dirigirse directamente a tocar la fibra sensible del televidente. Sí, a mi también se me ha nublado la vista y se me ha hecho un nudo en el estomágo y la garganta observando la solidaridad de Antonio, el propietario del bar que le cobra 21 euros por un café al cliente, todo porque le había guardado el décimo de lotería a este señor despistado o sin presupuesto que no había comprado el décimo que jugaban en el establecimiento. Y a quién no.
El anuncio es efectivo en tocar la fibra sensible y también en removernos las conciencias. Porque después de soltar la lagrimita pensamos que aún quedan buenos sentimientos y nos gusta pensar que nosotros hariamos lo mismo si estuvieramos en la misma situación que Antonio. Eso nos reconforta. Nos reconcilia con la humanidad. Aunque la realidad no es tan idílica como en el anuncio. Sólo hay que ver las riñas familiares que existen, y todos conocemos, cuando el dinero de loterías o herencias se mete por medio, y también los juicios que se han celebrado porque a un grupo de personas les ha tocado un premio de la lotería y una se ha visto excluida porque ese día no había comprado como era costumbre. Tal vez por eso sea por lo que se nos entelan los ojos de la emoción realmente. Porque la actitud de Antonio no es tan generalizada como nos gustaría pensar y eso que la Navidad siempre llama a la solidaridad.
Tal vez el anuncio llame a que la solidaridad y los buenos sentimientos afloren com mayor asiduidad. Ojalá. Aunque no creo que éste sea el objetivo final del anuncio, porque no olvidemos que la ONLAE lo que intenta es que la gente compre lotería no que deje de comprarla esperando que, si toca, el propietario del bar donde toma café, el amigo de toda la vida, el presidente de la asociación o el tío de Madrid se la haya guardado en un sobre rojo como en el anuncio.
11 de novembre del 2014
Essències falleres: La banda
L'actual reglament faller de Torrent va vore la llum després d'una llarga tramitació d'anys. Tal volta per això, el seu articulat replega la possibilitat d'esmenar-lo cada dos anys sense necessitat d'obrir un nou periode congresual. L'esperit de la llei està clar. Poder adapatar-se a la realitat sense haver de passar per la revisió de tot el reglament. Pero naturalment, cada comissió és lliure de posar els seus ulls damunt de les reglamentacions que entén que cal canviar segons les seues preocupacions. En este sentit, sense cap dubte, i observant les esmenes, una de les coses que més preocupa és la banda de fallera. Una, els colors de la banda de la fallera major de Torrent i de cada comissió, on s'ha decidit que tornen els colors de la bandera d'Espanya per damunt dels de la senyera valenciana. Dos, obligar a totes les falleres de totes les comissions a dur la banda de cort d'honor per damunt de la decisió de les seues comissions o les pròpies falleres.
Personalment no m'amague. Sóc partidari de no usar banda, principalment perque si les falles busquen ser conseqüents en una indumentària valenciana tradicional, la banda ni és indumentària tradicional, ni és valenciana. Pero també perque no aporta cap informació al visitant o al curiós com a distintiu. Qui ha portat l'estandart de la seua falla, sap que sempre hi ha qui li pregunta de quina falla és, i mira que l'escut és ben gran. Estos són els meus arguments i estic dispost a escoltar als defensors d'atres postures, pero crec que el debat s'ha situat en atre àmbit.
Per a mi, la qüestió se situa en atre àmbit des del moment en que es vol exigir l'obligatorietat de dur la banda a totes les falleres de totes les comissions, quan és per tots sabut que hi ha una comissió que des de fa anys aprovà no dur la banda en els actes oficials (Decisió a la que acaba de sumar-se una comissió més). I trobant-se en un àmbit diferent del purament faller o indumentariste, no importen els arguments a favor d'una postura o de l'atra, sinó el perqué s'ha d'obligar. Generant d'esta manera un greu problema, a on possiblement només existira el malestar del que vol obligar a dur la banda en vore que hi ha falleres que no la duen.
Qualifique el problema com a greu, per les reaccions que observe en el carrer o en les xàrcies socials, perque precíssament van defugint dels arguments per a anar a parar a terrenys enfangats, creant un clima de poca germanor fallera i de malestar creixent. I també per la repercusió que més allà dels barrancs que ens envolten, està provocant la qüestió de les bandes, o millor dit, de la seua obligatorietat. Perque és una llàstima que les falles de Torrent tinguen repercusió per estes qüestions.
Com en la meua opinió al voltant de les bandes, tampoc m'amague. A mi m'agradaria que les falles torrentines resultaren conegudes fòra de la nostra ciutat per atres raons, i per tant que les seues comissions consideraren prioritàries atres qüestions que no la d'obligar a les falleres a portar la banda. M'agradaria que les falles de Torrent tingueren un museu a on admirar els seus ninots indultats i conéixer la seua història, m'agradaria que tingueren un centre de documentació, que s'apostara per unes falles (monuments) crítiques, transformadores i actuals, que el concurs de teatre estrenara obres pròpies, que tinguera un nivell que traspassara la comarca; pero reconec que són utopies d'un faller en excedència que seria qualificat pel 99% dels seus congéneres com a estrany o "raro". Ho tinc assumit, pero és una llàstima que atres pobles sí ho tinguen i Torrent no.
Per a acabar, i tornant al tema de les bandes, com que l'àmbit s'ha situat fòra del debat faller, el seu resultat es donarà fòra del seu àmbit i sense atendre a arguments fallers o indumentaristes. Per molt que vullguen, siga pel motiu que siga, no podran obligar a les dones a dur una banda, perque tal i com està redactat és discriminatori en respecte a l'home que no està obligat a res, i perque les lleis autonòmiques i estatals, estan per damunt dels reglaments dels organismes autònoms municipals. Al remat, després de tot el rebombori, de forment, ni un grà. Pero com en tota foguera, quedarà la cendra del malestar, un atre mal servici que li estarem fent a les falles de Torrent
Personalment no m'amague. Sóc partidari de no usar banda, principalment perque si les falles busquen ser conseqüents en una indumentària valenciana tradicional, la banda ni és indumentària tradicional, ni és valenciana. Pero també perque no aporta cap informació al visitant o al curiós com a distintiu. Qui ha portat l'estandart de la seua falla, sap que sempre hi ha qui li pregunta de quina falla és, i mira que l'escut és ben gran. Estos són els meus arguments i estic dispost a escoltar als defensors d'atres postures, pero crec que el debat s'ha situat en atre àmbit.
Per a mi, la qüestió se situa en atre àmbit des del moment en que es vol exigir l'obligatorietat de dur la banda a totes les falleres de totes les comissions, quan és per tots sabut que hi ha una comissió que des de fa anys aprovà no dur la banda en els actes oficials (Decisió a la que acaba de sumar-se una comissió més). I trobant-se en un àmbit diferent del purament faller o indumentariste, no importen els arguments a favor d'una postura o de l'atra, sinó el perqué s'ha d'obligar. Generant d'esta manera un greu problema, a on possiblement només existira el malestar del que vol obligar a dur la banda en vore que hi ha falleres que no la duen.
Qualifique el problema com a greu, per les reaccions que observe en el carrer o en les xàrcies socials, perque precíssament van defugint dels arguments per a anar a parar a terrenys enfangats, creant un clima de poca germanor fallera i de malestar creixent. I també per la repercusió que més allà dels barrancs que ens envolten, està provocant la qüestió de les bandes, o millor dit, de la seua obligatorietat. Perque és una llàstima que les falles de Torrent tinguen repercusió per estes qüestions.
Com en la meua opinió al voltant de les bandes, tampoc m'amague. A mi m'agradaria que les falles torrentines resultaren conegudes fòra de la nostra ciutat per atres raons, i per tant que les seues comissions consideraren prioritàries atres qüestions que no la d'obligar a les falleres a portar la banda. M'agradaria que les falles de Torrent tingueren un museu a on admirar els seus ninots indultats i conéixer la seua història, m'agradaria que tingueren un centre de documentació, que s'apostara per unes falles (monuments) crítiques, transformadores i actuals, que el concurs de teatre estrenara obres pròpies, que tinguera un nivell que traspassara la comarca; pero reconec que són utopies d'un faller en excedència que seria qualificat pel 99% dels seus congéneres com a estrany o "raro". Ho tinc assumit, pero és una llàstima que atres pobles sí ho tinguen i Torrent no.
Per a acabar, i tornant al tema de les bandes, com que l'àmbit s'ha situat fòra del debat faller, el seu resultat es donarà fòra del seu àmbit i sense atendre a arguments fallers o indumentaristes. Per molt que vullguen, siga pel motiu que siga, no podran obligar a les dones a dur una banda, perque tal i com està redactat és discriminatori en respecte a l'home que no està obligat a res, i perque les lleis autonòmiques i estatals, estan per damunt dels reglaments dels organismes autònoms municipals. Al remat, després de tot el rebombori, de forment, ni un grà. Pero com en tota foguera, quedarà la cendra del malestar, un atre mal servici que li estarem fent a les falles de Torrent
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