Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris PP. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris PP. Mostrar tots els missatges

18 de gener del 2016

Realpolitik nº 6: Mendigando un diputado

La vicepresidenta del Consell, la omnipresente y todopoderosa Mónica Oltra ha pasado de asegurar el día después de las elecciones generales que los valencianos (todos) teníamos un grupo propio en el Congreso de los diputados a mendigar al PSOE un diputado con el que formar ese grupo propio que era nuestro pero alguien (nunca ella ni los suyos) nos habían prometido. Una nueva fustración. Y para más INRI requiescat in pace, IU se ha rejuntado con ERC y EH-BILDU para tener su propio grupo (dicen que de carácter técnico) dejando compuesto y sin novio a Compromís, que a última hora de la tarde empezaba a echarle la culpa a Podemos por la imposibilidad de tener su grupo propio. Todo menos asumir sus responsabilidades. La culpa siempre del otro. A todo esto, la IU valenciana se encuentra dirigida provisionalmente por un consejo de sabios de 28 personas después de la dimisión de su coordinadora, Marga Sanz, y toda la ejecutiva.   Tiene pinta que la unión de Podemos y sus confluencias se rompe antes que España y eso, que siguen empecinados en conseguirlo los del centro y las periferias.

Tal vez poniendo en práctica aquello de a río revuelto ganancia de pescadores, ha vuelto a la escena pública el pulcro Camps para recordarnos que él todo esto lo arreglaba con su reforma electoral a la inglesa para que con poco menos del 30% de los sufragios resucitar su mayoría absolutista que creía eterna. Y aprovechando la ocasión nos ha aleccionado sobre estilismo, indicando que si algunos votantes hubieran visto como iban vestidos los futuros diputados de las nuevas formaciones (una de ellas en especial) no los hubieran votado. No hemos de olvidar que él es docto en esta materia, pues sabe bastante de trages.

Como ven, todo sigue igual en la escena política, un sopa de letras preocupado por lo suyo y un caldo ardiendo del que no se cocina ningún gobierno. Si la situación se mantiene en el tiempo tal vez se consiga una estrella Michelín.

14 de gener del 2016

Realpolitik nº 5: La estética por encima de la política

Ante la realidad que vivimos de precariedades laborales, pérdida de trabajadores más cualificados, desigualdades sociales y división electoral, el país necesitaría estadistas que supieran aunar consensos y medidas de cambios estructurales y también coyuntarales. Por contra estamos inmersos en la victoria de la estética por encima de la política, y la de los sectarismos por encima de los consensos. Ni rastro de los estadistas.

En el ámbito español, después de la jornada de constitución del Congreso la discusión que  emana del hemiciclo se centra en el bebé de una diputada, en las fórmulas de promesa del escaño y especialmente en las rastas de los neófitos. Todo muy alejado del nivel que necesita la sociedad, pero claro, si uno de estos partidos, que además se enerba porque la mesa no le concede grupo propio, como comentamos ayer, se presenta a las puertas de palacio al ritmo de una charanga, no me extraña que acabemos deduciendo que nos encontramos en un país de pandereta.

En el ámbito valenciano, Les Corts han derogado la Ley de Señas de identidad del pueblo valenciano que había aprobado el PP desde su mayoría absoluta, ya convaleciente, pocos meses antes de las elecciones, a sabiendas que sería derogada por el que ellos mismos habían bautizado como tripartito ruina. Al final, no ejerce el poder un tripartito (de momento) pero el bipartito que conforma el Consell, más Podemos y ¡Atención! unos diputados de Ciudadanos, han derogado la ley. Otra parte de los diputados de Ciudadanos se ha abstenido y, naturalmente el PP ha votado en contra. Creo que sería demasiado maquiavélico pensar que la ley se aprobó en su momento para que cuando fuera derogada, los populares pudieran poner el grito en el cielo. En todo caso, no creo que tuvieran en mente el numerito señeril de la sesión de Les Corts. Los diputados del PP en pie, Senyera Valenciana en mano han protagonizado una fotografía más propia de la Curva Nord de Mestalla que de un hemiciclo de representantes del pueblo. Y pensar que no hace mucho se quejaban de las camisetas de la ahora vicepresidenta del Consell...

Estaremos todos de acuerdo en que el folklore propio es un seña de identidad de un pueblo, en este caso el valenciano, y que una persona que ha dedicado su vida a su estudio, mantenimiento y difusión merecería que se le rindiera homenaje. Pues parece ser que no. El mismo partido que llora la derogación de la Ley de Señas de Identidad, se muestra contrariado en Torrent porque a su Auditori se le bautice con el nombre de Vicent Torrent de tal manera que incluso ha alentado una plataforma virtual de recogida de firmas con el argumento que el histórico miembro de Al Tall es un "independentista pro Països Catalans". El tio Canya debe estar estupefacto.

No estaría mal que algún día, los valencianos entendiéramos que las señas de indentidad no son de unos contra otros, no existen los buenos y los malos valencianos, y que todas las ideologías se pueden defender desde una postura democrática. Hasta que llegue ese día utópico parece que nos hemos lanzado en manos de la política sectaria por encima de los intereses comunes. Unos contra otros de manera fraticida. Tanta estética nos dejará ciegos.

13 de gener del 2016

Realpolitik nº 4: El tripartito constitucionalista

Hasta en la terminología parece que los catalanes vayan avanzados, porque el primer tripartito fué el suyo. Aquel del PSC-ERC-ICV que llevó a Montilla a la presidencia de la Generalitat catalana. Ahora la fórmula se está repitiendo, pero a nivel español (como también ha ocurrido a nivel valenciano y otros lugares), y al tripartito PP-PSOE-C's solo le falta dar el último paso: pactar un gobierno. De momento se ha hecho con la presidencia del Congreso, en la figura del socialista Patxi López, reservando una mayoría de bloqueo a PP y C's con tres y dos cargos respectivamente, y evitando la pretensión de Podemos de formar cuatro grupos parlamentarios. Podemos también se ha visto desplazado de la mesa del Senado, donde el tripartito constitucionalista ha preferido al PNV, lo que parecería un contrasentido, pero como en política nadie da puntada sin hilo, parece que el mensaje está claro; por un lado se le resta poder a la formación de Pablo Iglesias, y por otro se le muestra el camino a los nacionalistas vascos: tendréis vuestra cuota de poder siempre que no nos vengais con veleidades como los catalanes.

Por tanto, al tripartito constitucionalista sólo le queda culminar el proceso (su proceso, sí, también como los catalanes) conformando un gobierno. De momento Albert Rivera, aparte de ponerse las medallas por el acuerdo, ha manifestado que es positivo que el presidente del Congreso sea de un partido diferente al del presidente del Gobierno como había propuesto hacía días, así como también que portavoces socialistas se descuelguen con declaraciones afirmando que son el primer partido de la oposición. Tal vez sólo sean declaraciones y no se acabe formando un gobierno tripartito constitucionalista, aunque, como dicen los responsables de las empresas demoscópicas cuando se conocen los resultados de las urnas para justificar su falta de acierto, las encuestas (o las declaraciones en este caso) marcan tendencia. Y la tendencia está clara, de momento 2 de 3.

Aunque no se formara un gobierno de esta guisa, las formaciones del tripartito constitucionalista sí le han trasladado a Podemos un primer problema importante, la imposibilidad de formar cuatro grupos diferentes en el Congreso como habían prometido a sus votantes valencianos, catalanes y gallegos. En el caso valenciano, los militantes del BLOC vienen tragando con carros y carretas desde que se formó la coalición Compromís sacrificando sus esencias en favor de la representatividad, pero las capas de barniz de pragmatismo han acabado por ocultar su base nacionalista para ofercer una visibilidad de izquierda supuestamente renovadora y, ahora, totalment españolista. Tal vez por esta razón, su cabeza de lista, Joan Baldoví se haya presentado en el Congreso acompañado por una charanga al compás de música de moros y cristianos como si necesitara recordar el valencianismo del que proviene.

No podemos olvidar que la música forma parte de la esencia valenciana, y si no, nos lo recuerda el nuevo adalid de la derecha regionalista valenciana, el cantante Francisco, que imbuido por el áura que le proporciona ser el intérprete más conocido y repetido del Himno de Valencia, se ha eregido en portavoz autorizado y venerado de determinado estrato de la sociedad valenciana. Si el Himno lo compuso el maestro Serrano, y Maximilià Thous fue el autor de la letra, Francisco, por alguna razón idólatra del simbolismo más rancio, se ha convertido en su intérprete, no en un cantante más, sino en el cantante por antonomasia, lo que nos conduciría a un nuevo tripartito, o mejor dicho en este caso, un triunvirato para cerrar el círculo de estas líneas. De momento, de lo poco claro que podemos extraer de esta legislatura, es que va de 3.