Gaza no ens resulta una paraula estranya. Durant els últims anys s'ha fet familiar. Ha aparegut en els diaris, en les notícies de televisió. El nom d'esta franja de terra i de la seua capital s'ha convertit en sinònim de conflicte, d'extremisme religiós, d'incapacitat per a la pau. Pero no ha segut fins a este estiu del 2014 quan hem començat a escoltar el seu gentilici: gazatí. Era com si els cronistes que fan arribar a les nostres cases els succesius esclats de violència volgueren amagar-nos que darrere d'este conflicte enquistat hi ha persones.
Perque si Gaza és impersonal, la paraula gazatí ens fa vore persones darrere de la destrucció, del destrellat i de les diferències. Fa que pugam combregar més fàcilment en el seu patiment. Gaza és només un territori, una franja de terra, uns edificis destruits, uns missils, un conflicte de pantalla. Gazatí és això també, pero personificat, fet carn i ossos com els nostres i això fa que prengam major conciència que este conflicte, com totes les guerres, és inhumà, perque el fa més pròxim, més homologable als nostres sentiments (almenys per als que encara no siguen immunes al patiment humà que apareix en les nostres pantalles)
Seria millor que l'actualitat internacional no parlara tan a sovint dels gazatís i els seus patiments perque el conflicte només fóra passat, encara que, com la realitat és crua, resulta més humà, dins de la tragèdia, que la paraula gazatí furgue les nostres conciències com no ho fea en la mateixa intensitat la paraula Gaza.
20 d’agost del 2014
18 d’agost del 2014
Un rincón de la Mancha
No forma parte de la región de La Mancha, aunque sí de la autonomía de Castilla La Mancha. Es uno de mis rincones favoritos, el extenso Valle de Alcudia. Explotaciones agrocupecuarias, restos arquelógicos y silencio.
Etiquetes de comentaris:
Fotografies,
Valle de Alcudia
30 de juliol del 2014
¿Hay algo gratificante en una grave enfermedad?
Últimamente comparto pocos pensamientos por internet, sea en algún blog o en las redes sociales. Pienso que, tal vez, estamos cediendo demasiada intimidad. Cuando compartimos cualquier pensamiento o sentimiento con nuestros amigos en una conversación, se queda en esa conversación, aunque se pueda transmitir a otros círculos. Pero cuando lo hacemos en internet, lo hacemos con todo el mundo y queda escrito tal cual y para siempre en la memoria de algún servidor. Saben dónde estamos, qué hacemos, qué comemos, cómo nos divertimos, qué votamos, qué odiamos o amamos. Lo saben todo y sin necesidad de espiarnos. Lo saben todo, porque se lo decimos todo. Por eso pienso que cedemos demasiada intimidad y me estoy retrayendo. Mi intimidad es mía. Nuestra intimidad es nuestra. Y cuando deja de ser intimidad, deja de tener valor. Pensadlo.
Hoy, de todas maneras, necesito compartir la pregunta del encabezado y alguna respuesta que me estoy dando, aunque no tenga la certeza que lo lea alguien, y mucho menos que se llegue a entender. Tal vez, lo estoy haciendo por mí mismo, para leer mis pensamientos, para saber qué pienso realmente, por vaciar mi conciencia. No lo sé, pero necesitaba escribirlo. Hoy he visitado a unos amigos con un familiar con cáncer que lo va apagando poco a poco. Al salir del hospital hemos hablado y hemos coincidido en que ha sido un momento gratificante aunque nos parecía una contradicción. ¿Puede existir algo gratificante cuando estás viendo que la vida de un familiar se apaga por el cáncer? Seguro que todos diríamos a bote pronto que no, lo encontramos imposible, y más con un cáncer, una enfermedad que nos produce más rechazo que otras, tal vez, precísamente, porque vemos como va arrancando la vida a nuestros seres queridos lenta pero inexorablemente. Y sin embargo, hoy, se lo hemos encontrado.
Como creyente, le puedo dar una trascendencia a la enfermedad, al acompañamiento, a la vida en general, pero encontrarlo gratificante no tiene nada que ver con las creencias, es un sentimiento humano, tan humano que tal vez lo estamos escondiendo entre los convencionalismos de nuestra sociedad. Una sociedad que nos invita a vivir a una velocidad que no permite experimentar estas cuestiones inmateriales. Que las rehuye. Que las esconde. Después de preguntarmelo varias veces, creo que hemos encontrado el momento gratificante por los abrazos, por las lágrimas, por la conversación, por el café, por saber que nada o nadie importaba más en esos minutos que compartir lo que estábamos viviendo.
Hemos sido conscientes que no podíamos ejercer el milagro de la curación del enfermo, el cáncer seguirá afectando su cuerpo y apagando su vida. Pero hemos vivido el milagro de la proximidad, del vínculo de la amistad, de la familiaridad. De tener unos minutos al margen de la vida que nos hacen vivir. De tener alma o consciencia (como cada uno quiera). En definitiva, de ser humanos por encima de todo y de todos.
Por todo esto, he concluido que puede existir algo gratificante en una grave enfermedad, en un cáncer. Y no sólo por transcender nuestra existencia a Dios, sinó por sentirnos profundamente hermanados en nuestro ser personas, auténticamente humanos más allá de la realidad en la que estamos atrapados. No sé si he llegado a expresarme y no sé qué pensará si alguien llega a leer estas líneas, pero así lo pienso y así lo he escrito para que quede grabado para siempre en algún servidor de internet.
Hoy, de todas maneras, necesito compartir la pregunta del encabezado y alguna respuesta que me estoy dando, aunque no tenga la certeza que lo lea alguien, y mucho menos que se llegue a entender. Tal vez, lo estoy haciendo por mí mismo, para leer mis pensamientos, para saber qué pienso realmente, por vaciar mi conciencia. No lo sé, pero necesitaba escribirlo. Hoy he visitado a unos amigos con un familiar con cáncer que lo va apagando poco a poco. Al salir del hospital hemos hablado y hemos coincidido en que ha sido un momento gratificante aunque nos parecía una contradicción. ¿Puede existir algo gratificante cuando estás viendo que la vida de un familiar se apaga por el cáncer? Seguro que todos diríamos a bote pronto que no, lo encontramos imposible, y más con un cáncer, una enfermedad que nos produce más rechazo que otras, tal vez, precísamente, porque vemos como va arrancando la vida a nuestros seres queridos lenta pero inexorablemente. Y sin embargo, hoy, se lo hemos encontrado.
Como creyente, le puedo dar una trascendencia a la enfermedad, al acompañamiento, a la vida en general, pero encontrarlo gratificante no tiene nada que ver con las creencias, es un sentimiento humano, tan humano que tal vez lo estamos escondiendo entre los convencionalismos de nuestra sociedad. Una sociedad que nos invita a vivir a una velocidad que no permite experimentar estas cuestiones inmateriales. Que las rehuye. Que las esconde. Después de preguntarmelo varias veces, creo que hemos encontrado el momento gratificante por los abrazos, por las lágrimas, por la conversación, por el café, por saber que nada o nadie importaba más en esos minutos que compartir lo que estábamos viviendo.
Hemos sido conscientes que no podíamos ejercer el milagro de la curación del enfermo, el cáncer seguirá afectando su cuerpo y apagando su vida. Pero hemos vivido el milagro de la proximidad, del vínculo de la amistad, de la familiaridad. De tener unos minutos al margen de la vida que nos hacen vivir. De tener alma o consciencia (como cada uno quiera). En definitiva, de ser humanos por encima de todo y de todos.
Por todo esto, he concluido que puede existir algo gratificante en una grave enfermedad, en un cáncer. Y no sólo por transcender nuestra existencia a Dios, sinó por sentirnos profundamente hermanados en nuestro ser personas, auténticamente humanos más allá de la realidad en la que estamos atrapados. No sé si he llegado a expresarme y no sé qué pensará si alguien llega a leer estas líneas, pero así lo pienso y así lo he escrito para que quede grabado para siempre en algún servidor de internet.
11 d’abril del 2014
La Constitució per a quan volem
Vaig a ser directe. Sense circumloquis. Els nostres representants polítics s'amparen en la Constitució per a lo que volen, perque del contingut de drets i llibertats de la Carta Magna s'obliden molt a sovint. I, sinó, parlem a continuació.
Segons l'apartat 1. de l'art. 31 de la Constitució: "Tots contribuiran al sosteniment de les despeses públiques segons la seua capacitat econòmica mijançant un sistema tributari JUST inspirat en els principis d'IGUALTAT i PROGRESIVITAT que, en CAP CAS, tinga abast CONFISCATORI."
Que bonico i que fí que queda, pero quina falsetat més gran si ens atenem a la realitat. La majoria dels imposts i taxes no tenen ni un bri de progresivitat, i, pot ser, poguérem pensar que encara hem de donar gràcies perque el sistema no és confiscatori ¿Estem segurs?
Mire sorprés, espasmat, atònit, la meua factura de consum elèctric pensant en quina pereta llevar per a consumir menys quan la vista em conduix a un gràfic que la companyia ens proporciona en la mateixa factura molt amablement, per a descobrir que durant l'últim periodo de facturació, el percentage de consum real és el 40% del preu i el restant 60% són imposts i taxes ¡El 60%! ¿Això no és confiscatori? ¿A on s'amaga la progresivitat? ¿I la justicia i l'igualtat? ¡El 60%! Ni en els pijors moments de l'época feudal els senyors s'atreviren a tant. ¡El 60%!
Puix això, que els nostres malgovernants només s'acullen a la Constitució quan els ve de cara, perque per als drets que replega, la posen directament de cul i a pagar-ho, els de sempre.
Segons l'apartat 1. de l'art. 31 de la Constitució: "Tots contribuiran al sosteniment de les despeses públiques segons la seua capacitat econòmica mijançant un sistema tributari JUST inspirat en els principis d'IGUALTAT i PROGRESIVITAT que, en CAP CAS, tinga abast CONFISCATORI."
Que bonico i que fí que queda, pero quina falsetat més gran si ens atenem a la realitat. La majoria dels imposts i taxes no tenen ni un bri de progresivitat, i, pot ser, poguérem pensar que encara hem de donar gràcies perque el sistema no és confiscatori ¿Estem segurs?
Mire sorprés, espasmat, atònit, la meua factura de consum elèctric pensant en quina pereta llevar per a consumir menys quan la vista em conduix a un gràfic que la companyia ens proporciona en la mateixa factura molt amablement, per a descobrir que durant l'últim periodo de facturació, el percentage de consum real és el 40% del preu i el restant 60% són imposts i taxes ¡El 60%! ¿Això no és confiscatori? ¿A on s'amaga la progresivitat? ¿I la justicia i l'igualtat? ¡El 60%! Ni en els pijors moments de l'época feudal els senyors s'atreviren a tant. ¡El 60%!
Puix això, que els nostres malgovernants només s'acullen a la Constitució quan els ve de cara, perque per als drets que replega, la posen directament de cul i a pagar-ho, els de sempre.
22 de març del 2014
L'arbre de Cronista
L'arbre que la comissió fallera Cronista Vicent Beguer i Esteve de Torrent ha plantat com a monument del 2014 no va nàixer d'una voluntat estètica prèvia sinó per la voluntat de comunicar un concepte. A l'hora de plantejar la falla del 2014, teniem molt clar que moltes parlarien de les retallades, la corrupció o els desdonaments dels bancs i, sense voler fugir d'esta realitat, voliem aportar una porció d'esperança partint d'una idea: que cada persona és important, i cada u pot aportar alguna cosa per a canviar la realitat. I a partir d'este concepte, s'arrela el naiximent del nostre arbre.
¿Per qué un arbre? Perque aixina ho decidí l'equip creatiu format per diferents persones de molts àmbits de la societat després d'un grapat de reunions al voltant del tema, pero també perque permitia traslladar la tradició asiàtica dels arbres dels desijos a les falles, i d'esta manera, plantar una falla participativa que anara transformant-se des de la plantà fins a la cremà.
¿Per qué calia que es transformara? Perque formava part de l'objectiu. La falla no podia ser un simple monument que transmitira l'esperança o que cridara l'atenció al voltant de la necessitat d'un canvi propiciat des de la voluntat individual. Si voliem una falla que fora autènticament humana, fonamentalment solidària i essencialment transformadora, calia que això se plasmara en el cadafal, calia que cada faller, que cada observador prenguera conciència participant de la proposta estètica i ètica de la falla, i d'alguna manera, també cada u dels participants es transformara després de viure eixa experiència.
Per això es planta un arbre descolorit, sense fulles, sense fruits, pero viu encara. Un arbre rodejat de ninots grissos en una pinzellada de color perque, tot i l'amargor, sempre ha de quedar un bri d'esperança per a continuar sent humans, per a mantindre la dignitat de l'ànima humana. I per això les vetes de colors que, gràcies a l'aportació de tots, de la participació de tots, feren que el nostre arbre anara agarrant color, que els ninots grissos es veren rodejats dels matiços de colors i acabaren ofegats en la diversitat de desijos i anhels humans com a porcions de vida que els taparen.
¿Per qué calia que es cremara? Perque una falla no és falla si no es crema, i no podem oblidar el sentit últim de la nostra tradició. Som una falla i hem de plantar un cadafal per a cremar-lo. En tot cas, el fòc d'una falla no crema, transforma i això enllaçava tota la nostra proposta. El fòc de la falla expulsa els nostres dimonis interns, naturalment si volem, perque per a transformar-se cal tindre voluntat, cal enfangar-se les mans, cal participar com s'ha fet en esta falla.
¿Éra una falla catequètica? Quan estava la proposta embastada, irònicament (una visió que no pot mancar mai en una falla) vaig batejar este cadafal, com una falla catequètica, pel seu plantejament, per la seua ensenyança, per la seua bonhomia i per la seua acció solidària que ha acompanyat al monument. Pero no cal creure en Deu per a deixar-se transformar per esta falla de l'arbre, i donar-li un sentit transcendent com alguns li hem pogut donar, simplement cal creure en el ser humà i creure que tots podem aportar alguna cosa, per menuda que siga, per a canviar la realitat al nostre voltant com poden demostrar els més de 700 kilos d'aliments recollits durant els quatre dies de falles, pero també els canvis en el nostre interior que més d'un hem pogut experimentar i compartir.
¿L'arbre continua viu? La falla de l'arbre s'ha cremat, encara que els seus arrels continuen vius o eixa és la nostra esperança, perque l'arbre era alguna cosa més que una falla, era una voluntat de fer despertar en l'interior de les persones eixe grau d'humanitat que ens volen furtar si ens deixem conduir per la trista realitat. Des dels seus arrels podem construir una nova realitat. Està en les nostres mans.
27 de gener del 2014
Manual per a un mantenedor de fallera major
Les exaltacions o presentacions de les falleres majors de les comissions o localitats, reserven un moment principal per al seu mantenedor, una figura que, en principi, dedica unes paraules a la dòna que acaba de ser proclamada com a fallera major davant els seus fallers o la ciutat a la que represente.
A mi, la figura del mantenedor (i he de dir-ho clar) em pareix caduca i impròpia dels nostres temps pero accepte que sóc una minoria dins del món de les falles i com a tal minoria entenc que es vullga continuar en esta figura que exalta a la fallera major. En tot cas no sóc un antimantenedor militant i en contades ocasions fins i tot he fet de mantenedor d'alguna fallera major. Actualment en casos molt excepcionals. Dins d'esta dualitat d'una personalitat estranya com reconec que és la meua, m'agradaria enumerar uns punts de com plantege les meues paraules com a mantenedor en estos casos excepcionals.
En primer lloc cal tindre molt clar que la figura important de la presentació és la fallera major i no el mantenedor. Moltes comissions i persones encarregades de triar el mantenedor per a la fallera major del seu poble o ciutat cometen l'erro d'anar a buscar una persona de rellevància per a exaltar-la, sempre baix l'idea de donar-li més importància a la dòna que eixercix el càrrec. Pero la persona realment important és la fallera major i no el seu mantenedor, de manera que elegint una persona coneguda s'està corrent el risc que esta persona eclipse a la fallera major, o fins i tot, que s'exalte a si mateix i no a la fallera major. Baix el meu punt de vista, si optem per una persona coneguda hauriem de valorar este aspecte i fer-s'ho vore o triar-ne un atre si pensem que no va a tindre clar quin és el seu paper.
La segona consideració seria la duració del discurs. Uns pocs minuts serien prou. Primer s'ha de tindre en conte que el mantenedor forma part d'un acte que per la seua estructura no és precíssament curt, i per esta raó, allargar-se en el discurs només pot fer que aportar major duració a l'acte d'una manera innecessària. A banda d'açò la duració excesiva del propi discurs tampoc aporta res. Com deixà escrit Baltasar Gracián "lo bo, si és breu, dos vegades bo" Per tant no cal pegar rodejos sino anar a les idees bàsiques.
La tercera qüestió a valorar és que l'objectiu no és fer plorar a la fallera major i a la seua familia i amics. Es tracta d'exaltar-la no sofocar-la i que no pare de plorar. Fer plorar o riure resulta prou fàcil si visitem llocs comuns, lo realment difícil és emocionar, despertar els sentiments més íntims i que això es trasllade al públic present. Això depén del coneiximent de la persona a exaltar i de la capacitat comunicativa del mantenedor, pero este punt només es pot abastar des de la perspectiva d'un mantenedor com el que plantege i no el típic mantenedor conegut o "professional" que és reclamat en diferents presentacions simplement per la seua fama.
El quart punt seria que, per a mi, no és possible un mantenedor que no conega en algun grau a la fallera major. ¿És possible conéixer a una persona en una conversació? No pareix possible, encara que siga la manera d'aproximar-se d'un mantenedor "contractat" o "professional", i pot ser alguna persona puga extraure bones conclusions per a fer el seu discurs, pero no seria regla general. Lo més normal en estos casos és que després d'estes conversacions el discurs puga discórrer pels llocs comuns de la mirada, fallera de tota la vida, fallera des del breçol, la barraca, l'albufera i el trage de valenciana, sense aportar massa més que estes idees. Per això, el mantenedor ha de conéixer a la persona a mantidre, per a poder parlar de la seua personalitat, d'alguna anècdota que ratifique la seua manera de ser. Si una dòna és més o menys guapa o el vestit tradicional li resulta favoridor o no està a la vista de tots i fins i tot podria ser opinable, pero la vida, els sentiments, la personalitat de la dòna que ha estat nomenada com a fallera major pot ser desconeguda per a la majoria del públic.
Des d'estos quatre punts entenc que podem fer més acceptable la figura del mantenedor per a una majoria que continua apostant per la seua presència encara que també majoritàriament rebufa quan el veu aparéixer, es remena en la seua cadira i si roman en el seu puesto és per educació encara que sol desconectar, si és que no ha optat per eixir a prendre alguna cosa fora de la sala a on es fa la presentació.
En tot cas, són les meues particulars idees, un estrany en el món de les falles
En primer lloc cal tindre molt clar que la figura important de la presentació és la fallera major i no el mantenedor. Moltes comissions i persones encarregades de triar el mantenedor per a la fallera major del seu poble o ciutat cometen l'erro d'anar a buscar una persona de rellevància per a exaltar-la, sempre baix l'idea de donar-li més importància a la dòna que eixercix el càrrec. Pero la persona realment important és la fallera major i no el seu mantenedor, de manera que elegint una persona coneguda s'està corrent el risc que esta persona eclipse a la fallera major, o fins i tot, que s'exalte a si mateix i no a la fallera major. Baix el meu punt de vista, si optem per una persona coneguda hauriem de valorar este aspecte i fer-s'ho vore o triar-ne un atre si pensem que no va a tindre clar quin és el seu paper.
La segona consideració seria la duració del discurs. Uns pocs minuts serien prou. Primer s'ha de tindre en conte que el mantenedor forma part d'un acte que per la seua estructura no és precíssament curt, i per esta raó, allargar-se en el discurs només pot fer que aportar major duració a l'acte d'una manera innecessària. A banda d'açò la duració excesiva del propi discurs tampoc aporta res. Com deixà escrit Baltasar Gracián "lo bo, si és breu, dos vegades bo" Per tant no cal pegar rodejos sino anar a les idees bàsiques.
La tercera qüestió a valorar és que l'objectiu no és fer plorar a la fallera major i a la seua familia i amics. Es tracta d'exaltar-la no sofocar-la i que no pare de plorar. Fer plorar o riure resulta prou fàcil si visitem llocs comuns, lo realment difícil és emocionar, despertar els sentiments més íntims i que això es trasllade al públic present. Això depén del coneiximent de la persona a exaltar i de la capacitat comunicativa del mantenedor, pero este punt només es pot abastar des de la perspectiva d'un mantenedor com el que plantege i no el típic mantenedor conegut o "professional" que és reclamat en diferents presentacions simplement per la seua fama.
El quart punt seria que, per a mi, no és possible un mantenedor que no conega en algun grau a la fallera major. ¿És possible conéixer a una persona en una conversació? No pareix possible, encara que siga la manera d'aproximar-se d'un mantenedor "contractat" o "professional", i pot ser alguna persona puga extraure bones conclusions per a fer el seu discurs, pero no seria regla general. Lo més normal en estos casos és que després d'estes conversacions el discurs puga discórrer pels llocs comuns de la mirada, fallera de tota la vida, fallera des del breçol, la barraca, l'albufera i el trage de valenciana, sense aportar massa més que estes idees. Per això, el mantenedor ha de conéixer a la persona a mantidre, per a poder parlar de la seua personalitat, d'alguna anècdota que ratifique la seua manera de ser. Si una dòna és més o menys guapa o el vestit tradicional li resulta favoridor o no està a la vista de tots i fins i tot podria ser opinable, pero la vida, els sentiments, la personalitat de la dòna que ha estat nomenada com a fallera major pot ser desconeguda per a la majoria del públic.
Des d'estos quatre punts entenc que podem fer més acceptable la figura del mantenedor per a una majoria que continua apostant per la seua presència encara que també majoritàriament rebufa quan el veu aparéixer, es remena en la seua cadira i si roman en el seu puesto és per educació encara que sol desconectar, si és que no ha optat per eixir a prendre alguna cosa fora de la sala a on es fa la presentació.
En tot cas, són les meues particulars idees, un estrany en el món de les falles
2 de gener del 2014
Subscriure's a:
Missatges (Atom)
